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VIAJERO SIN DESTINO 

selva jujuy

Libérame dice la simiente que se esparce venturosa al viento
Apóyate, soy el corazón del monte salvaje, pupitre para el silabeo. Pero tú, sombra fugaz, que cruzas a hurtadillas, el salón de la vida
¡Inconsciente!; Quieres reflejarte, egoísta, en el espejo del engaño
que solícito el villano, te extiende a la mano, como trampa de un juego.
!Despierta¡, escucha el gemido del alma oprimida por la humillación y miseria del jubilado.
¿Acaso?, no vislumbras, en la lontananza la grey blanca conturbada, mientras los lobos, arremolinados en la avaricia, sacuden las fauces, brillan sanguíneo los ojos codiciosos y con dentelladas de furia contenida, reclaman impacientes la presa inerme.
Ahueca las manos, que brame potente la trompeta que convoca a rebato.
Estremece a los que dormitan, calcinados por el aliento de fuego del Zinc, infierno anticipado de los olvidados, cautivos en la miseria, rostros arrugados, resecos los labios, torturados  por la sed de las necesidades, que golpea sin desmayo.
Resignados, aguardan el agua redentora, que mitigue el dolor de  las espaldas encorvadas, exhaustos, entrecierran los ojos, agotados, porque hiere aleve los dardos de la indiferencia de los que pueden, que de prisa ocultan los rostros por temor que la vergüenza los delate.
¿Estáis  adormecidos?, seducidos por la esperanza del mañana que el encantador de sueños, amasa en pompas de ilusiones y palabras.

salar jujuy

El tiempo no se detiene, no verás la alborada  si asciendes al tren de la quimera, camino al osario, sueño de los infames. Destruye el espejismo, camina descalzo por las filosas piedras de la miseria y la realidad diaria. Sentirás una llaga oculta y maloliente, reavivarse abatiendo tus fuerzas y al mismo tiempo gritarás como fiera herida, atravesado por las astillas de la verdad e impotencia. Entonces, aprietas los puños, ella parece frágil e indefensa, pero todavía  palpita. Libérala con todas las fuerzas, sentirás al instante  recobrar el aliento mientras se aleja en un revuelo de alas. 
Fecunda, anidará en la conciencia de  los hombres y mujeres de bien. Teje luego con tu hermano, la cuerda resistente que se oponga al inhumano , no bajes los brazos aún vencido porque eres árbol que  dio los frutos y tienes el derecho a testimoniar al viajero,  que cruza el sino de la vida.  

 

 

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