Corazón Jujeño, enhebrado
en la diagonal que cruza la Puna, la Quebrada y el Ramal.
La siesta de Tilcara, atrapada en el pincel de Medardo Pantoja
volverán,
un día las manos amigas
a descorchar el vino, dulce y atrevido
bajo esos cielos azules, beber el viento
borracho de colores, hasta que corte el aliento.
Incesante bajan desde el Huancar la ternura de Leopoldo Aban
Procesión de polvo, amasada en viento
estallan en silbidos, lamento del olvido.
Domingo Zerpa , airado en sus reclamos
rechaza el sueño traicionero del salitrero
espejismo dañino que amortaja con hielo.
Minero, del pan deslumbrante,
que temprano, te invade la oscuridad
carcome tus manos, el esperma de las entrañas
ofrenda diaria al trabajo, en las piletas de sal .
Los versos del Churqui, en Tilcara.
zambullen piedritas, en la garganta del Diablo.
son florcitas del Cerro de las manos de los niños
pétalos runas, dormidos bajos los cardos.
Bajan del huasamayo con el retumbo del huayco,
traen coplas del carnaval como el vino torrentoso y atrevido.
envueltos en la fragancia de los claveles tilcareños.
Desde las Termas de Reyes, brota el canto de Yerbita
Se cuela la coplita, entre truenos, por el ojal de una nube
-Aquí estoy, porque he venido
Porque he venido aquí estoy-
si no le gusta mi modo, como he venido me voy-
Comulgan presumidos, los domingos,
con la picardía Coya del Chango Tocónas.
Los Chañi, con alborozo de ronda
Ensayan su tributo, de quena y alondra
atesora la chuspa, el Sunchi Quiroga
devuelta en versos, pena de un recuerdo.
El canto de Jorge Cafrune, enlazan tropillas salvajes
rodean con esmero el canto Jujeño
y beben impacientes, el manantial del poeta
galopan furiosos hacia el Antigal de los sueños.