Quizás
, a los ojos de todos, seas el bien más débil; Tentado estaría de
brindarte mi ayuda, pero solo vacilas un momento, antes de remontar
las alturas con la poderosa fuerzas de tus convicciones y desde allí observas
las cosas, con el amplio juicio de la razón .
La
ayuda que podría brindarte, resultaría una carga. En el llano, aparentas
un ave indefensa, pero guardas en ti, todo el bagaje para el vuelo
de la vida.
El
momento más difícil, sólo es, el corto intervalo entre vuelo
y vuelo, porque necesitas del impulso adicional, porque dudas de tus
fuerzas .
Si
tuvieras que elegir por los sentidos, la merced, sería sólo tuya,
porque eres capaz de mantener la calma ante el peligro y encuentras
al mismo tiempo, la sensibilidad para percibir un hilo de afecto en
las espinas más ponzoñosas del camino y marchar sin pausa, en pos
de la meta.
La
vida encierra para tí, todo el sabor que pueda obtenerse y bebes
la misma, con el máximo placer. Solo el próximo obstáculo, en sí,
sería el peldaño que necesitas para elevarte, y alcanzar los sueños
incrustados en la profundidad de tu alma.
Eres
el bien, más fuerte a los ojos de todos. Los sueños que alimentan
tu espíritu benevolente rebasan los límites de la prudencia. Enardecido,
cabalgas sobre ellos para no sucumbir. Pero, los sueños, son sueños
al fin y el sabor amargo de la derrota pulveriza las quiméricas conquistas,
en puños crispados de impotencia.
La
merced debe ser tuya, solo necesito tener la oportunidad de desunir
uno a uno, los dedos apretados para guiar tu mano por la senda segura.