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Vi
rostros desconocidos
pensé,
estar errado
lo
extraño, resultaba familiar
humano,
niego mis contradicciones.
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Aquella
juventud, arquetipo de Provincias
bisoños,
retoños de vida, inquietos
asomaban
al escenario de la vida.
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Ensayaban,
el despliegue de sus alas
contagiados
por el frenesí del vuelo
se empujan
unos a otros y pugnaban ser los primeros.
La agitación
se acrecentaba, impulsándolos al vacío
temerosos,
pero con ánimo decidido
uno a
uno, las bandadas bulliciosas
se esparcían
en diferentes direcciones
iniciando
la aventura, allá lejos y hace tiempo
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atrás,
quedaba el silencio, roto por instantes
por
el sollozo contenido de los conturbados padres
y
la mirada escudriñadora de maestros y profesores.
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Después
de 40 años muchos han completado el vuelo
otros
incesantes, todavía baten sus alas, hacia recónditos Norte.

pero
todos ellos, son el capullo primigenio
de
los hilos invisibles, que el sagaz pescador,
echó al
agua alguna vez, en un inmenso sedal.
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Fueron
el vuelo de lo conocido a lo ignoto
el
vado oculto, que elude el obstáculo pertinaz
el
vahído, entre el salto al abismo y la explosión de la zambullida
aunque
ignoran, el sonido y el sino
de
las miles de gotas esparcidas en ese afán.
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29
mayo/2002 |

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