Cuando familia nativa desea construir su casa,
una habitación, o alguna otra parte de la casa, cumplen con ritos
ancestrales a la Pachamama, bendiciendo la tierra, el agua, herramientas
y demás complementos a fin de que la obra se realice sin dificultades. Transcurrido el tiempo necesario,
levantada la casa, en la habitación principal de la misma se llevará a
cabo una nueva ceremonia denominada flechada.
De
la parte media del tirante que sostiene el techo, cuelga un espaciado
tejido que a manera de cesto sostiene un huevo. Esta parte
central está adornada de coloridos pompones. Perpendicularmente
desde el cesto al piso de la habitación cavan un pequeño hoyo, donde
deberá caer el contenido del huevo una vez rota la cáscara de este.
El
dueño de la casa con anticipación elige entre familiares, amistades
y vecinos a los flechadores para cumplir este rito, con lo que
la casa quedará inaugurada y bendecida por la Madre Tierra. Cada
flechador utiliza su arco y flecha. Inician la competencia
ritual ordenándose el círculo alrededor del hueco. Con paso
lento dan vueltas implorando felicidad y prosperidad para la familia
dueña de casa.
La flechada en sí comienza cuando
el primer participante lanza la flecha al huevo, de fallar en
el primer intento podrá repetir las veces que pueda en el lapso
de tres vueltas alrededor de la habitación, cumplido este tiempo
el siguiente flechador efectuará su propósito y así sucesivamente
hasta que uno resulte triunfador. Se expande agua bendita en
toda la habilitación a la vez que queman aromáticos sahumerios.
Se declaran compadres al dueño de
la casa y al triunfador de la flechada.
Este
ritual es llevado a cabo para desalojar de la flamante vivienda,
a todos los demonios que pudieran haberse refugiado en ella durante
su construcción, solitaria y sin amparo.
Para
algunos, el huevo representa el habitáculo del mal; para otros
es una forma original de agasajar a la Pachamama al tiempo que, hostigando
con las flechas a los espíritus malignos, se los obligue a
abandonar la vivienda.
Todo esto se realiza para liberar
de visitas de malos espíritus.
Festejando luego en forma prolongada
hasta el nuevo día.
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