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Ser
mitológico diaguita-calchaquí, su reinado se extiende en toda la
Puna de la provincia de Jujuy, es el protector de las
vicuñas,
cuidador celoso de las manadas salvajes, castiga severamente a los
cazadores
que
depredan con armas de fuego a este preciado animal, de igual manera
premia a los buenos pastores que cuidan con esmero su rebaño, les
deja piezas de oro y plata, que según se dice pertenece al gigantesco
tesoro oculto de los incas, del cual también es cuidador.
Algunos
autores describen el premio como monedas de oro, elemento no conocido
por los amerindios, posiblemente esta acepción se deba a la influencia
de la colonización, lo real es que ve con gusto las buenas actitudes
hacia sus animales, lo que recompenza con gratitud, permite la caza
por necesidad siempre a la vieja usanza, con boleadoras previo rodeo
y encierro con trapos e hilos, es invocado para tener éxito en la
casería, se le pide protección y ventura mediante el ofrecimiento
sincero de coca y alguna otra ofrenda voluntaria, comúnmente comida,
que se deja en medio de las piedras en un lugar elevado que domine
la zona de pastoreo.
Se
lo describe de diferentes formas, según E. Bossi es un hombrecito
blanco retacón con barba, lleva sombrerito
orejón, usa ropa tejida con lana, pantaloncito barracan, camisa sin
cuello de lienzo, collar de víbora y ojotas con clavos de plata,
descripción también influenciada por las transculturizacion colonial,
los lugareños de la puna coinciden en un personaje de baja estatura,
con los rasgos del hombre del altiplano (colla), de amplia sonrisa,
y aspecto amigable, viste poncho corto, de vivos colores con los
típicos tocapus andinos (iconos aun no descifrados), lleva casaca
liviana, pantaloncillos arriba de tobillos, chujllo (gorro andino),
ojotas y masca permanentemente coca.
Se
lo ve en raras ocasiones, no le gusta aparecerse a los hombres, en
caso de suceder este encuentro dura apenas segundos.
Cuando
se ve a lo lejos el ganado de vicuñas trasladándose solo, y se escucha
un silbido extraño, se dice que va Coquena, llevando los animales
a mejor pastura. Al igual que otras deidades adquiere un sentido
ecológico en la zona de su reinado, no es otra cosa que el sentido
armónico que tienen aún hoy en la actualidad los pueblos andinos,
que consideran la existencia como un orden dinámico y reciproco.
Es
el hijo de la Madre Tierra, Pachamama, llamado también el Mago Coquena,
guardián de las majadas, tropero de las nubes, tejedor de brumas
y nieves, sembrador de tormentas, duende de abras y bosques, tata
de los cerros, músico de arroyos y ríos.
El
Coquena es considerado como la divinidad protectora de las vicuñas,
guanacos y que se hace extensiva a toda la fauna silvestre, actualmente
se encuentra vigente en los ámbitos de Puna y Quebrada.
Coquena
es el Dios de las Vicuñas y demás ganados de las altas
cumbres andinas, él vive junto a ellos, atento de que nuestras
hermanas camélidas no tengan daños ni perjuicios, cuentan
que su nombre de debe al encanto que tiene por la coca.
Nadie
puede verlo y darse cuenta al mismo tiempo, sabe a la perfección
cuando debe aparecer y a quien, siempre con la intención sagrada
de cuidar el rebaño, muy especialmente cuando la hacienda
esta teniendo cría, en aquellas alturas y algún cazador
furtivo quiere hacer daño.
Habita
en la zona de la puna (Salta y Jujuy) y se aparece a los pastores
y a los cazadores de vicuñas que cazan con armas de fuego.
Se
dice que es un hombrecito retacón, de cara blanca y con barba. Según
E. Bossi es lindo, elegante, lleva un sombrero ovejón y usa ropa
tejida con lana, pantalón de barracán, camisita de lienzo y un collar
de víboras relumbrando, calza sus pies con ojotitas con clavos de
plata.
Cambia
su poncho todos los años para el carnaval y lo entierra, al viejo,
en donde tiene su tesoro escondido.
Es
el patrón de los animales del campo y de los cerros. Sólo permite
que cacen por necesidad y a la vieja usanza (rodeando las tropas
con hilos y trapos colorados y boleándolas). Para pedirle permiso
a Coquena, hay que dejarle ofrendas.
Coquena
le aparece al cazador en forma de una vicuña, de una llama,
una alpaca o un guanaco, el cazador le disparara y jamás le
acertara, porque Coquena tiene poderes sobrenaturales, es capaz de
hacerle dormir, despeñar, y hasta encontrar la miseria y la
muerte.
Nunca
debes pelear con él, cuentan las abuelas que en las alturas
lo han visto muchas veces como una vicuña harapienta, en medio
de las quebradas y muy particularmente en las abras y ronques, -accidente
geográficos muy pronunciados-, otras veces aparece como una
vicuña, la más bella entre las bellas, cual fuera una
estrella que descendió desde las alturas a compartir un sublime
momento, con los ojos color de la noche de las vicuñas, y
jugar con los suaves pelos tonalidad igual que la miel de sus hermanas,
entonces el cazador le hará un disparo y Coquena con toda
destreza semejara que fue alcanzado por el proyectil, simulara caer
para el otro lado, hecho que hará correr al cazador en busca
de su más preciada presa, pero grande será la sorpresa
cuando Llegue a la Cima, no encontrara nada ni señas de la
existencia del más hermoso ejemplar a quien él disparó,
ese es el mensaje, que Coquena le comunico, no debes matar por avaricia,
debes matar tan solo por necesidad.
Cuando
el hombre de las altas cumbres andinas tiene su familia y ésta
tiene mucho hambre, Coquena le aparecerá en un sueño
y le avisara donde están las manadas sin crías y allí podrá cazar
y llevar el alimento para la familia, también cuando el hombre
es justo con los animales, Coquena le da un premio, le regalara oro,
riqueza de plata tríadas del Potosi, para que la miseria se
vaya de su casa, eso si no debes fallarle, no debes contar el secreto,
porque de lo contrario todo lo que te dio, te quitara, le debes agradecer
con hojas de coca, su mayor gusto.
El
Dios esta caminando por los senderos más ásperos, por
las más pendientes mas duras, a él no le pasa nada, él
es protector y buen pastor.
Coquena
no tiene reino, ni castillos, ni templos ni mansiones, él
vive en todo la imponencia de los Andes, su morada es la tierra misma,
su territorio se pierde de vista, sus extensiones son tan amplias
que nadie puede recorrerlas como él.
Prefieren
cortar suavemente el vellón.
Tampoco
maltratan a las arrias cuando cargadas de sal, bajan de los cerros.
Se cuentan historias, en que justiciero, Coquena ha quitado las llamas
a quien no sabía valorar ese don; y como ha premiado a los buenos
pastores que, en tormentas de nieve, cuando el viento blanco amenazaba
cubrirlo todo, salvan con peligro de su vida su hato de cabras en
plena borrasca.
Mi
Dios, el pastor tierno y justo ha sido identificado como un hombre
de baja estatura, con un sombrero ovejuno, poncho de vicuña,
pantalón de barracan, y hojotas de tientos, de rostro desconocido,
de manos grandes, con el silencio de su voz en sus espaldas y ejecutando
su quena, se pasea por las montañas más altas y frías
de la cordillera.
De
un escrito de Juan Carlos Dávalos.
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COQUENA ---------------
Cazando vicuñas
anduve en los cerros
Heridas de
bala se escaparon dos.
- No caces
vicuñas con armas de fuego ;
Coquena se
enoja, - me dijo un pastor.
- ¿Por
qué no pillarlas a la usanza vieja,
cercando la
hoyada con hilo punzó ?
- ¿Para
qué matarlas, si sólo codicias
para tus vestidos
el fino vellón ?
- No caces
vicuñas con armas de fuego,
Coquena se
venga, - te lo digo yo
¿No
viste en las mansas pupilas obscuras
brillar la
serena mirada del dios ?
- ¿Tú viste
a Coquena ? - Yo nunca lo vide,
pero si mi
agüelo, - repuso el pastor ;
una vez oíle
silbar solamente
y en unos
tolares, como a la oración.
Coquena es
enano ; de vicuña lleva
sombrero,
escarpines, casaca y calzón,
gasta diminutas
hojotas de duende,
y diz que
es de cholo la cara del dios.
De todo ganado
que pace en los cerros
Coquena es
oculto, celoso pastor ;
Si ves a lo
lejos moverse las tropas,
es porque
invisible las arrea el dios.
Y es él
quien se roba de noche las llamas
cuando con
exceso las carga el patrón.
Juan
Carlos Dávalos.
Coquena es
el Dios viviente que esta en la tierra junto a sus seres protegidos,
y saluda al hombre desde las cumbres, Tilcara, Humahuaca, Cochinoca,
Rinconada, toda la Quebrada y la Puna son sus territorios, sus dominios,
hasta el fin de los tiempos, fue, es y será el Dios de los
Andes.
El
Coquena y su amigo
Había
en un rancho, un señor tenía llamas y vicuña y una vaca. Una noche,
los animales gritaban y rebuznaban como si alguien los espantara.
El señor se levantaba y se preguntaba: - ¿Qué pasará?. Siempre se preguntaba
lo mismo. Era pobre, a veces tenía suerte de tener plata. La plata
la sacaba de todo lo que hacía, el trabajaba con las vacas sacaba leche
y vendía. Pero un día la vaca se le murió y no tenía plata para nada.
Entonces fue al cerro a dar de comer a sus animales y allí se encontró con
el Coquena; era petiso, tenía un sombrero de vicuña.
El Coquena le dijo:- Buenas tardes ¿que hace por aquí? - Soy pobre
no tengo a nadie vivo solo con mis animales… Respondió el señor. -
Ve y encontrarás que en las piedras de allí hay plata y oro. Vete y
cuida a tus animales. Después de dos años el hombre se volvió rico
y vivió feliz.
FIN
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